Dependencia de México del gas natural de EU y el riesgo estratégico rumbo al T-MEC 2026

México depende 75% de gas natural de EU. Análisis del riesgo estratégico ante la revisión del T-MEC 2026: almacenamiento, contratos CFE y soberanía energética.

03.07.2026
Dependencia de México del gas natural de EU y el riesgo estratégico rumbo al T-MEC 2026

Cuando el 75% del gas natural que consume México cruza por una sola frontera, la política energética y la política exterior dejan de ser conversaciones separadas. Esa dependencia, reconocida públicamente por la presidenta Claudia Sheinbaum en marzo de 2026, sitúa a México en una posición poco común entre las economías emergentes del G-20: un país con reservas propias de hidrocarburos que importa la mayor parte del energético que sostiene su red eléctrica. La pregunta que merece análisis no es si la dependencia existe, sino qué margen de maniobra tiene México para gestionarla antes de que arranque formalmente la revisión del T-MEC en 2026.

## El tamaño real del vínculo

En 2025, México estableció un nuevo récord histórico de importaciones de gas natural proveniente de Estados Unidos. Los registros de la Administración de Información de Energía de EU (EIA) muestran que las exportaciones estadounidenses a México han crecido de manera sostenida durante los últimos ocho años, impulsadas por el auge del gas de esquisto en la cuenca del Pérmico y la construcción de gasoductos transfronterizos. El Financiero documentó que México rompió récord de importaciones de gas natural de EU en 2025, en medio de una demanda creciente de generación eléctrica tanto del sector industrial como de las cadenas de suministro vinculadas al nearshoring.

La estructura del mercado mexicano de gas natural tiene tres capas: la producción nacional de Pemex (hoy en niveles bajos por declive en campos maduros), la importación por gasoducto desde Texas y otros estados del sur de EU, y un incipiente mercado de gas natural licuado (GNL) todavía marginal en el balance nacional. En la práctica, la capa dominante es la segunda. Sin ella, el sistema eléctrico mexicano, que depende del gas en aproximadamente la mitad de su capacidad instalada, enfrentaría restricciones severas de suministro.

## Tres vectores de riesgo ante la revisión del T-MEC

La revisión del T-MEC activa en 2026 no es una renegociación automática; es una cláusula de revisión que puede derivar en cambios sustantivos si alguna de las partes lo solicita. En materia energética, el vínculo gas-electricidad convierte a México en un demandante estructural que negocia desde una posición de alta dependencia de oferta. Tres vectores concentran el riesgo.

### Poder de mercado y precio de transferencia

México no cuenta con capacidad significativa de almacenamiento de gas natural. Eso significa que cualquier interrupción en el flujo desde EU, ya sea por eventos climáticos extremos, mantenimiento de gasoductos o decisiones regulatorias del lado americano, se transmite casi en tiempo real a la red eléctrica nacional. En una negociación comercial, esa vulnerabilidad operativa reduce el margen para sostener posiciones propias en otros capítulos del tratado, incluidos los relacionados con inversión, competencia y propiedad intelectual.

### Tarifas y condicionamientos cruzados

Los analistas del sector advierten que la revisión del T-MEC puede traer presiones cruzadas: capítulos que parecen ajenos a la energía, como normas laborales, reglas de origen automotriz o propiedad intelectual, pueden quedar vinculados informalmente a la cooperación energética. Según Mexico Business News, el capítulo energético es uno de los ejes de atención de cara a la revisión del T-MEC, dado el peso que ha adquirido la relación gasífera bilateral en la última década.

### Seguridad de suministro ante eventos extremos

El invierno de febrero de 2021, cuando el sistema eléctrico de Texas colapsó por la tormenta Uri, provocó cortes de gas que afectaron directamente a estados del norte de México. El evento demostró que la cadena de suministro compartida tiene un punto de falla único. México todavía carece de la capacidad de almacenamiento que le daría autonomía operativa ante un evento similar, lo que convierte la seguridad de suministro en un asunto de negociación estructural más que de operación técnica.

## La respuesta institucional: SENER y la política de almacenamiento

En 2025 y 2026, la Secretaría de Energía (SENER) publicó dos instrumentos clave para abordar esta brecha. El primero es la Política Pública en materia de Almacenamiento de Gas Natural, que establece por primera vez un marco regulatorio orientado a incentivar la construcción de instalaciones de almacenamiento en territorio nacional. El segundo es una estrategia de infraestructura de gas natural hacia 2030, con un horizonte de inversión que contempla la expansión de la red de ductos, puntos de recepción de GNL y capacidad de respaldo.

Ambos instrumentos reconocen, en sus propios términos, el diagnóstico que los datos confirman. La presidenta Sheinbaum lo señaló de manera directa: "México depende en un 75% de gas natural de Estados Unidos". La declaración, citada por Expansión, establece el punto de partida de una agenda institucional que busca reequilibrar gradualmente esa proporción sin interrumpir el suministro que sostiene la demanda actual.

La política de almacenamiento es el elemento más nuevo del tablero. A diferencia de los gasoductos, cuya construcción lleva años y requiere coordinación transfronteriza, el almacenamiento subterráneo o en tanques puede desarrollarse en territorio nacional con regulación mexicana. Países como Alemania y Japón usan el almacenamiento estratégico de gas como colchón ante interrupciones; México carecía hasta ahora del marco regulatorio que hiciera financieramente viable esa inversión para el sector privado.

## CFE y los contratos de largo plazo: una doble lectura

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) es el actor central del mercado de gas en México, tanto como comprador directo para sus plantas de generación como administrador de la red de gasoductos que distribuye el combustible a terceros. Sus contratos de largo plazo con proveedores y transportistas estadounidenses crean certidumbre de suministro, pero también consolidan la dependencia estructural: los incentivos del principal operador están alineados con el flujo continuo desde EU, no con la diversificación de fuentes en el corto plazo.

Según Mexico Business News, México enfrenta una encrucijada respecto al gas natural de cara a 2026: la misma infraestructura de gasoductos que permitió la expansión del nearshoring también ancla al país a un solo proveedor. Invertir en almacenamiento y en capacidad de regasificación de GNL, que puede provenir de Qatar, Trinidad y Tobago u otros productores del Atlántico, diversificaría el origen del gas sin necesariamente reducir el volumen importado en el corto plazo.

Hay también una tensión institucional de fondo. La CFE opera con mandato de suministro universal; el almacenamiento estratégico requiere inversión privada que la política pública de SENER busca incentivar. Alinear ambas lógicas, la del operador estatal y la del inversor privado, es la ingeniería institucional que determinará si los marcos publicados se materializan en infraestructura real antes de que la revisión del T-MEC concluya sus trabajos.

## El referente internacional: lo que hicieron otros importadores dependientes

Alemania es el caso más documentado de dependencia gasífera extrema y su gestión posterior. Antes de 2022, importaba más del 55% de su gas desde un solo proveedor. La interrupción aceleró una estrategia que incluyó terminales de GNL flotantes desplegadas en menos de nueve meses, contratos de suministro con Noruega, Qatar y Nigeria, y estándares obligatorios de almacenamiento equivalentes a 90 días de consumo nacional.

Japón, por su parte, construyó la mayor capacidad de regasificación de GNL del mundo precisamente porque era importador total, sin producción doméstica relevante. Su modelo se basa en contratos bilaterales de largo plazo con productores diversificados, terminales redundantes y reservas estratégicas equivalentes a treinta días de consumo eléctrico.

Ninguno de los dos países eliminó la dependencia exterior; la gestionaron convirtiéndola en resiliencia operativa. México tiene condiciones geofísicas favorables: acuíferos salobres en el norte y estructuras salinas en la costa del Golfo que podrían albergar almacenamiento subterráneo, más una posición geográfica que facilita el acceso a productores de GNL del Atlántico y del Pacífico, opciones que países mediterráneos o centroeuropeos no tienen en igual medida.

## Hacia una arquitectura de resiliencia energética

La dependencia del 75% de gas natural de EU no se revierte con un decreto ni con un ciclo de inversión. Es el resultado de décadas de decisiones de infraestructura que seguirán siendo económicamente racionales y operativamente necesarias para la demanda eléctrica del nearshoring durante al menos los próximos diez años. El horizonte realista no es la autarquía energética, sino la resiliencia: reducir la vulnerabilidad operativa sin desmantelar la integración que impulsa la economía.

Cuatro acciones concretas definen ese horizonte y son compatibles con la relación bilateral existente.

La primera: avanzar en la implementación de la Política de Almacenamiento de SENER con metas cuantificadas. Una capacidad equivalente a un mínimo de 15 días de consumo nacional como objetivo verificable para 2030, con incentivos fiscales claros para el sector privado y mecanismos de supervisión de la CRE.

La segunda: activar el marco de GNL para que la CFE y actores privados puedan firmar contratos de suministro con proveedores no estadounidenses, comenzando por terminales de regasificación en el Golfo de México, que son la vía más rápida de diversificación sin requerir nueva infraestructura transfronteriza.

La tercera: incorporar la seguridad energética como eje explícito en la posición negociadora del T-MEC. Los compromisos de infraestructura compartida, gasoductos, almacenamiento e interconexiones eléctricas, pueden formar parte del capítulo energético del tratado renovado, con cláusulas de resiliencia ante eventos climáticos extremos.

La cuarta: establecer un mecanismo de coordinación SENER-CFE-CRE para que los contratos de largo plazo de la CFE incluyan cláusulas de diversificación progresiva sin comprometer la seguridad de suministro de corto plazo.

La revisión del T-MEC es, en este sentido, una oportunidad para convertir una dependencia que hoy opera como vulnerabilidad estructural en una integración que mañana funcione como acuerdo de resiliencia. Eso requiere negociar con claridad sobre lo que hay: 75% de dependencia, infraestructura compartida, intereses económicos alineados, y la voluntad técnica y política de construir resiliencia desde adentro.

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**Fuentes:** - https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=66404 - https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2026/03/03/mexico-gana-en-dependencia-energetica-rompe-record-en-importaciones-de-gas-natural-de-eu-en-2025/ - https://expansion.mx/empresas/2026/03/18/mexico-depende-en-75-de-gas-natural-de-eu-sheinbaum - https://www.gob.mx/sener/prensa/publica-sener-la-politica-publica-en-materia-de-almacenamiento-de-gas-natural?idiom=es - https://www.ejecentral.com.mx/nuestro-eje/sener-presenta-estrategia-para-fortalecer-infraestructura-de-gas-natural-hacia-2030-cuanto-se-invertira - https://mexicobusiness.news/energy/news/usmca-heads-review-energy-under-spotlight - https://mexicobusiness.news/energy/news/mexico-natural-gas-crossroads-heading-2026

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